Cuando el miedo se sienta a tu lado
- sara burneo
- 22 nov 2025
- 6 Min. de lectura

Últimamente mi mente ha sido un torbellino. Días llenos de emociones mezcladas momentos de alegría, de ilusión pero, sobre todo, de miedo! Un miedo calladito, pero demasiado insistente. De esos que se sientan a tu lado y no sabes bien cómo hacer que se vayan, o que no sabes como mirarlos.
No por ser psicóloga significa que no tenga pensamientos negativos.
Tengo miedo de fallar.Miedo de no hacerlo lo suficientemente bien.Miedo de estar perdiendo el tiempo.Miedo de que las oportunidades se me escapen de las manos.
Es una presión grande (Y aunque sé que fallar es parte del éxito igual me aterra.).
No solo por lo académico o profesional, sino por todo lo que quiero lograr en mi vida. Por las expectativas que tengo sobre mí. Y sí, sé que desde afuera muchas veces se piensa
“pero si eres psicóloga, solo revisa tus apuntes y ya sabrás qué hacer”. Suena chistoso, incluso irónico… pero la realidad es que también somos seres humanos. Como les mencione previamente.
Los psicólogos también sentimos miedo.También nos perdemos.También nos desmotivamos y no, tampoco tenemos el control absoluto de nuestras emociones. Aprendemos como todos a regularnos, a entendernos, a acompañarnos.
Obviamente, en una consulta no lo muestras porque estás en tu papel profesional. Pero en tus momentos personales cuando eres simplemente tú esos pensamientos aparecen. No porque seamos autodestructivos, sino porque somos humanos. Y a veces ciertos pensamientos se adhieren, y se quedan rondando en la mente sin pedir permiso.
La regulación emocional no es “controlar” lo que sientes. Es aceptarlo, nombrarlo, sentirlo y aprender a gestionarlo. No puedes apagar una emoción, pero sí puedes aprender a convivir con ella sin que te arrastre.
Estar aquí lejos, estudiando, construyendo un futuro nuevo me ha enseñado muchísimo. Me ha mostrado que soy capaz de más de lo que imaginaba, pero también me ha recordado que no tengo por qué poder con todo sola.
Incluso estando lejos he descubierto algo importante el pedir ayuda. No porque sea ignorante ni porque no sepa, sino porque estoy aprendiendo. Y aprender también implica apoyarse en otros. Eso nos pasa a todos.
En este máster hay personas con doctorados, con años de experiencia, con dos o tres másters más. Y a veces me veo tan pequeña al lado de todo eso. Como si yo tuviera menos que ofrecer. Pero sentirme menos no me hace avanzar; lo que sí me hace avanzar es reconocer ese miedo y usarlo como impulso.
La presión que siento es difícil de explicar, difícil incluso de etiquetar. Pero le he ido encontrando un lugar. He aprendido a decirme con cariño que está bien sentirme así. Que sentir miedo no significa que no sea capaz, sino que lo que hago importa.
Y sí todavía hay días que pesan más que otros. Pero también hay días en los que descubro que crecer duele… y que aún así vale la pena.
Crecer duele… y tu cerebro tiene mucho que ver.
Y aquí viene algo que no siempre nos dicen esa incomodidad que sientes no es una señal de que estás fallando. Es una señal de que estás creciendo. Y crecer, a nivel emocional y a nivel cerebral (de pensamiento)
también duele. Lo descubrí casi sin querer, observando mis propios procesos y los de mis pacientes.Y quizá te pasa a ti también cuando decides avanzar hacia un objetivo, por pequeño o grande que sea, aparece esa mezcla rara de emoción y miedo.
Esa sensación de:“¿Y si no puedo?”“¿Y si no lo hago bien, y esta mediocre?”“¿Y si me equivoco?”
Y aunque se siente muy personal, en realidad es algo universal.Todos lo vivimos.Y tiene una explicación profundamente humana: tu cerebro está haciendo su trabajo.
Déjame contártelo como una historia.Una historia que también podría ser la tuya.
🧠 Tu cerebro cuando empiezas un objetivo
🧠 Tu cerebro cuando empiezas un objetivo
(y por qué se siente tan incómodo… incluso cuando “estás haciendo lo correcto”)
Piénsalo así:
Elegiste un objetivo importante para ti. estudiar algo nuevo, cambiar de país, empezar terapias lanzar un proyecto, sanar algo que te duele, salir de lo seguro.
En el instante en el que dices “sí, voy a hacerlo”, ocurre algo dentro de tu cerebro que pocas veces nos explican:
se activa una pequeña revolución.
Y esa revolución se siente justo como tú la has vivido.
Emocionante pero incómoda, motivadora pero llena de miedo ilusionante, pero también confusa.
Déjame contártelo de forma sencilla, como me lo conté a mí misma para entender mis propios proceso.
Tu dopamina antisipatoria se enciende.
Tu Área Tegmental Ventral la parte del cerebro que activa la dopamina cuando vas hacia algo valioso hace clic.
Pero aquí viene lo interesante; no se activa porque lograste algo. Se activa porque tu cerebro dice “Vamos hacia algo importante.” Esa chispa que sientes al empezar es neuroquímica. No te la estás imaginando.
Tu prefrontal entra en modo “plan”
Es como tu pequeño “CEO interno”.
Una parte (la dorsolateral) pregunta:
“¿Cuál es el primer paso?”
Otra parte (la ventromedial) añade.
“Esto es valioso para mí.”
Y así empieza a tomar forma lo que antes solo era un deseo.
Tu corteza cingulada anterior, tu GPS interno te acompaña
Es la parte del cerebro que vigila si:
avanzas,
te equivocaste,
necesitas ajustar,
estás esforzándote lo suficiente.
Es tu brújula interna. La que te dice “Ey, algo no cuadra” o “Sí, vamos bien.”
Tu amígdala se altera, esto es nuevo, y da miedo
Todo lo desconocido genera incertidumbre. Y la incertidumbre activa a la amígdala, la responsable del miedo.
Aquí aparecen:
ansiedad,
inseguridad,
comparación,
ganas de rendirte.
No es debilidad. Es tu cerebro intentando protegerte. Solo que a veces se pasa de protector.
Tu cerebro cambia por dentro: plasticidad neuronal
Cada vez que repites un paso:
fortaleces conexiones,
creas sinapsis nuevas,
rompes rutas viejas.
Lo que estás viviendo emocionalmente se traduce en cambio físico. Tu cerebro se reorganiza contigo.
Piensa en tí. Detente un segundo.
¿Qué parte de todo esto estás viviendo tú hoy?
¿La emoción del comienzo?
¿La confusión de la mitad?
¿El miedo paralizante?
¿La repetición silenciosa que nadie ve?
Respira. Nada de esto es raro; nada está mal en ti. Es biológico, es humano, es crecimiento.
Cuando empiezas a ver resultados tu cerebro celebra por ti
Aquí viene una de mis partes favoritas.
Cuando avanzas aunque sea un poquitotu cerebro hace fiesta interna.
Dopamina de logro
La área Tegmental Ventral y el Núcleo Accumbens dicen: “¡Lo hiciste!”
Y tú sientes ese mini placer que te impulsa a seguir. Es la química del orgullo.
Tu prefrontal se organiza
Compara dónde empezaste con dónde estás.Te dice:
esto funcionó,
esto no,
esto puedes repetir,
aquí creciste.
Aquí nace tu claridad mental.
Tu corteza cingulada anterior se calma
Tu GPS interno deja de ver conflicto. Por eso sientes alivio. Todo se siente más alineado.
Tu amígdala baja la guardia
Tu cerebro interpreta “Estamos a salvo. Buen trabajo.” y es ahí cuando parece la calma, la seguridad, la confianza.
Endorfinas y oxitocina
Bienestar, conexión, autoestima suave. Tus emociones se sienten más ligeras.
Tu hipocampo guarda todo como evidencia
Registra:
el proceso,
las emociones positivas,
lo que funcionó.
Y eso se convierte en autoestima real. La que nace de verte avanzar, no de contarte historias.
¿Qué significa todo esto en tu vida diaria?
Que si hoy te sientes:
insegura
cansada
con miedo
presionada
perdida
pequeñita frente a tus metas
No estás retrocediendo. No estás fallando. Estás creciendo.
Tu cerebro está reorganizándose para sostener la persona que estás empezando a ser. Crecer duele. Pero también transforma.
Y te lo digo desde mi propia experiencia.
Por ejemplo, Sinapsia Viva nació un día cualquiera, en mi cuarto, mientras conversaba con una amiga después de salir de la universidad. Hablábamos del futuro, de los sueños que algún día queríamos hacer realidad y entre risas, miedos y muchas ganas, surgió esta idea.
No nació perfecto. No nació grande. Nació real.
Y aunque todavía es un proyecto en construcción a veces lento, a veces confuso sé que paso a paso está avanzando, creciendo conmigo, transformándose mientras yo también me transformo.
Es una de esas cosas que te recuerdan que los proyectos importantes no nacen de la perfección, sino del valor de empezar.
Y ahora estoy aquí, al otro lado del mundo, sola, empezando un proyecto profesional que también está lleno de dudas, aprendizajes y momentos imperfectos. No tengo todas las respuestas nadie las tiene pero sigo aprendiendo cada día. Sigo creciendo con cada paso, incluso cuando no sé exactamente hacia dónde voy.
Y si a ti también te está pasando
si te sientes perdida, insegura, confundida, o simplemente con ganas de entenderte mejor, me encantaría acompañarte. Me gustaría compartir contigo herramientas de salud mental que puedan ayudarte a vivir con más claridad, más calma y más propósito.Herramientas que te permitan avanzar hacia tus objetivos sin sentir que estás luchando sola.







Comentarios