¿Por qué algunos pensamientos se sienten tan grandes aunque sepamos que no lo son?
- sara burneo
- 16 dic
- 3 Min. de lectura

Hay momentos en los que todo parece desbordarse. Aparece una idea, un pensamiento, un recuerdo, una preocupación y de pronto ocupa todo el espacio en la cabeza, "e incluso llegas a sentir que el cerebro te pesa". Sabes que racionalmente no es tan grave pero en tu cuerpo se siente enorme.
El pecho se tensa. La mente no se calla; y esa frase interna aparece “Sé que no es para tanto pero se siente gigante.”
Si te pasa, no es una debilidad, eres un humano.
Cómo el cerebro construye tu realidad
Tu cerebro no percibe el mundo de forma directa. Primero recibe información a través de los sentidos lo que ves, oyes, tocas, pruebas, y luego lo llega a interpretar , y de esa interpretación nacen tus pensamientos.
Pero aquí está el punto clave el cerebro no parte de cero cada vez.
Cada experiencia pasada deja una huella emocional, no solo recuerda qué pasó, sino también el cómo se sintió.
Por eso, aunque una situación actual sea pequeña, si se parece a algo que antes dolió, asustó o generó inseguridad, el cerebro puede hacerla sentir mucho más grande de lo que realmente es .
Y ahí aparecen sensaciones como la ansiedad, el estrés o la culpa. No porque el problema sea grande, sino porque el sistema nervioso lo está viviendo como si lo fuera.
Cuando la emoción toma el control
Cuando algo te activa emocionalmente miedo, ansiedad, inseguridad ocurre lo siguiente
El cerebro emocional, especialmente la amígdala, se activa primero.
Su función es protegerte, no analizar con calma.
El peligro se sobreestima.
El pensamiento se vuelve urgente, repetitivo y exagerado.
La corteza prefrontal (la parte que razona y pone perspectiva) queda momentáneamente en segundo plano.
No es contradicción. Es un cerebro en modo ALERTA.
Un pensamiento no es una verdad
Un pensamiento es una interpretación, no un hecho absoluto. Cuando hay carga emocional, el cerebro amplifica esa interpretación para mantenerte atento.
No es que el problema haya crecido. Es que tu sistema nervioso está activado.
Y por eso luchar contra el pensamiento suele empeorar las cosas.
La clave no es eliminar el pensamiento
Intentar “callarlo” o “forzarlo a irse” suele hacerlo más fuerte. Lo que realmente ayuda es:
Bajar la activación emocional
Recuperar la sensación de seguridad
Dar espacio al cerebro pensante para volver a participar
Cuando el cuerpo se calma, el pensamiento automáticamente pierde tamaño.
Lo que pasa en tu cerebro cuando un pensamiento se amplifica.
El sistema nervioso funciona gracias a miles de millones de neuronas que se comunican entre sí formando redes. Algunas reciben información del entorno. Otras generan respuestas físicas y emocionales.
Estas redes no trabajan solas. Influyen en cómo interpretas lo que ocurre, cómo recuerdas, cómo reaccionas y cómo decides.
Cuando una red emocional se activa con fuerza, la información circula más rápido e intensamente.Eso hace que el pensamiento se sienta urgente y desproporcionado, aunque sepas que “no es para tanto”.
El cerebro no exagera a propósito. Está siguiendo circuitos diseñados para protegerte.
Por qué ocurre "memoria + predicción"
Muchas veces, un pensamiento se vuelve “gigante” no por el presente, sino por cómo el cerebro predice el futuro:
Aprendizaje por experiencia: lo que antes dolió se guarda como patrón
Predicción preventiva: si algo se parece, el cerebro anticipa peligro
Generalización: no todo se aprende con precisión perfecta
Sesgo de negatividad: lo amenazante pesa más que lo neutro
Redes emocionales: amígdala, hipocampo y corteza prefrontal interactúan
Desde la infancia, el cerebro aprende así. Cada experiencia ajusta su modelo interno del mundo mediante lo que se llama error de predicción, la diferencia entre lo que esperabas y lo que realmente ocurrió.
En la ansiedad, este sistema se vuelve demasiado pesimista. La amígdala se activa antes de tiempo. La amenaza se siente real aunque no lo sea.
El poder de nombrar el pensamiento
Cuando logras ponerle nombre a un pensamiento, algo cambia.
Deja de operar en automático.Pasa de ser una reacción silenciosa a algo que puedes observar.
La conciencia crea una pausa.El pensamiento ya no es una sentencia, sino una hipótesis.
Y al observarlo, su intensidad disminuye. No desaparece, pero pierde poder.
Para recordar
No todo pensamiento intenso dice algo real sobre ti o sobre tu vida.A veces es solo tu cerebro intentando protegerte un poco de más.
Y entender esto, ya es empezar a recuperar perspectiva.







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