top of page
Buscar

Cuando la mente se llena de ruido (y aun así seguimos avanzando)

  • 4 dic 2025
  • 4 Min. de lectura


Hay días en los que decir “estoy cansada” se queda corto.Días en los que solo quiero cerrar los ojos y confiar en que todo lo que hice fue suficiente.

Porque sí hablo de salud mental, pero también soy humana.Yo también siento miedo, remordimiento, dudas y esa ansiedad silenciosa que aparece sin explicación.

Con el tiempo entendí que estas sensaciones no vienen a arruinarme el día.A veces llegan para traerme de vuelta al presente, para mostrarme en qué estoy trabajando, para recordarme que estoy haciendo lo mejor que puedo con las herramientas que tengo hoy y eso, aunque a veces cueste aceptarlo, también está bien.

Últimamente descubrí que pensar demasiado o dudar no siempre es autosabotaje. A veces es solo la mente tocando la puerta y diciendo: “mira lo que estás sintiendo.”

Y sí, muchas veces ese “pensar de más” me hizo creer que no estaba avanzando.

Que quizá seguía en el mismo lugar, sin moverme. Pero aprendí algo importante es el hecho de que sí estoy avanzando.

Quizá no al ritmo que imaginaba, quizá sin grandes explosiones de éxito pero avanzo porque soy constante.

Y la constancia, aunque a veces sea silenciosa, significa seguir intentándolo incluso en los días en los que una parte de ti está convencida de que no estás progresando en absoluto.

Y aquí viene lo más bonito la constancia no es solo disciplina. Científicamente, es algo mucho más profundo.

La ciencia detrás de la constancia.

Descubrí todo esto entre café, libros abiertos, grabando, planificando terapias y esa vocecita interna diciéndome


“Sarita, un pasito más. Ya estás avanzando.”

  1. Los ganglios basales: donde nacen tus hábitos

En lo profundo del cerebro están los ganglios basales, la fábrica de rutinas.Ellos convierten acciones voluntarias en automatismos.Cuando repites algo leer, estudiar, caminar, cuidarteel cerebro piensa:“Esto importa, repítelo.”Y cada vez te cuesta menos.


  1. La dopamina: el motor que te impulsa desde adentro

No aparece solo cuando logras algo.También surge cuando repites una acción útil.Cada pequeño paso activa un micro-premio interno que dice:“Bien, sigue.”Por eso la constancia no depende solo de fuerza de voluntad, sino de cómo tu cerebro te refuerza.


3. La neuroplasticidad: tu cerebro cambia con cada intento

Cada día que repites una acción, tallas un camino en tu cerebro.Cada día que lo intentas, ese camino se fortalece.Cada día que no, se debilita.La constancia literalmente remodela tu cerebro.


4. El entorno también importa

No es solo biología: lo que te rodea puede ayudarte o sabotearte.Un entorno que facilita el hábito hace que tu cerebro lo repita con más facilidad.


5. Tu mente consciente también puede reescribir patrones

Herramientas como la Terapia Cognitivo-Conductual ayudan a identificar detonantes, activar la toma de decisiones y crear un “punto de elección” donde antes solo había reacción automática.Es como recuperar el volante de tu propia vida.


Ser constante no significa agotarte.



Aquí quiero ser honesta:la constancia no significa nunca parar ni exigirte más de lo que puedes.Eso no es constancia; eso es agotarte.

A veces confundimos “ser constante” con “no descansar”, y ahí es donde aparece el desgaste emocional. La constancia real es avanzar un ladrillo a la vez, no construir un edificio en una noche. Es mejorar, sí pero sin romperse en el intento.

Porque cuando cruzamos esa línea, pasamos de la perseverancia al agotamiento. Y ese extremo nos deja ansiosos, drenados y con la sensación de que nada es suficiente. Ahí es cuando la mente empieza con ese: “lo tengo que hacer, tengo que lograrlo ya”… y justo en ese punto comienza el desgaste.

La constancia nos invita a ser diligentes, perseverantes, a mejorar de manera sostenible. Pero también nos pide que observemos nuestros límites, que no confundamos crecimiento con autoexigencia, y que no carguemos presiones que no nos aportan nada.

Así que si te encuentras con esa ansiedad de “quiero hacerlo ya”, recuerda esto:vas a llegar.Si trabajas con intención y constancia, vas a llegar.Solo no te pongas pesas que lo único que generan es malestar.



Después de todo este camino hay algo que quiero dejarte Avanzar no siempre se siente como avanzar.A veces se siente como duda. Como cansancio. Como miedo. Como un paso tan pequeño que parece insignificante.

Pero eso también es avanzar.

Tu mente no te habla para frenarte, sino para mostrarte lo que necesitas mirar.Tu cerebro no te está saboteando: te está acompañando, aprendiendo contigo, reorganizándose cada día para sostener la vida que estás intentando construir.

Ser constante no es exigirte perfección ni quemarte intentando llegar antes.Ser constante es moverte con intención, con pausas, con humanidad. Es permitirte aprender sin castigarte. Es saber cuándo avanzar y cuándo descansar.

Y si hay días en los que te sientes perdida, lenta o “estancada”, recuerda esto:

Tu cerebro está cambiando.Tu vida está cambiando.Tú estás cambiando.

Incluso si hoy no lo ves, estás más lejos de donde empezaste.

Y está bien ir despacio.Está bien necesitar tiempo.Está bien pedir ayuda.

Lo importante no es cuánto avanzas, sino cómo te acompañas mientras avanzas.

Porque al final, crecer no es llegar primero.Crecer es llegar siendo tú.


 
 
 

Comentarios


  • Instagram
  • YouTube
  • TikTok
cerebro, emociones

Síguenos

  • https://www.youtube.com/@Sinapsiaviva/shorts
  • Linkedin
  • Instagram
  • TikTok

Sinapsiaviva es un espacio de encuentro entre la mente y la ciencia, creado para comprender cómo funciona el cerebro y cómo impacta en nuestras emociones. Aquí encontrarás recursos, ideas y acompañamiento terapéutico que te ayudarán a cuidar tu salud mental, conocerte mejor y alcanzar un mayor equilibrio en tu vida.

bottom of page